Me gustaría compartir con vosotr@s algo que me ha hecho quien soy hoy: la educación formal y no formal que recibí desde mi primera infancia hasta que cumplí 13 años en el Colegio. Hace ya tiempo que vengo reflexionando lo importante que ha sido para mí, lo afortunada que he sido. Esta reflexión no debe entenderse como excluyente de lo recibido en el seno de la familia, sino de un énfasis en algo que merece ser atendido de forma particular. El Colegio es el Colegio Público Príncipe de Asturias, y está en el Campus de Cantoblanco de la Universidad Autónoma de Madrid.
En este Colegio tan especial, que yo no sabía que lo era hasta mucho después, fui respetada en mi individualidad y educada para respetar a l@s demás. Me transmitieron lo fundamental del espíritu crítico, curiosidad, creatividad, trabajo en equipo, desarrollo de las potencialidades de cada un@, referentes y ejemplos en l@s profesores y profesoras, pasión por la lectura, amor a la naturaleza, valor de la palabra y la opinión, del diálogo y de las diferencias.
En clase nos sentábamos en grupos de 4 o 5, nadie miraba a la pizarra o al/a profesor/a, sino a sus compañer@s. El/la profesor/a se paseaba por el aula como demiurg@. Nos daban un "Plan de Trabajo" de Ciencias, Sociales, Historia, Lengua, Mates... y nosotr@s teníamos que trazar hipótesis, confirmar o descartar tesis, llegar a conclusiones en grupo y ponerlas en común. Todo eran preguntas que te llevaban a respuestas que eran más preguntas, el derecho de preguntar era casi un deber para aprender. De la puesta en común con el resto de la clase, se concluía lo aprendido. Las conclusiones las llevábamos al Plan de Trabajo y el resumen de todo eso constituía lo aprendido y de todo el proceso derivaba la evaluación. También nos autoevalúabamos, a nosotr@s y a nuestr@s compañer@s. Recuerdo que en los primeros años en las clases había rincones "de pintura", "de lectura", "de matemáticas", "de tecnología", y cada un@ elegíamos lo que queríamos hacer. Recuerdo un compañero, le encantaba pintar, lo hacía muy muy bien, y pasaba mucho tiempo con los colores del Rincón de pintura. El material era de tod@s, había un puesto rotativo de encargad@ de material, su responsabilidad era mantener ordenado el armario y que a nadie le faltara nada, y que todo volviera a su lugar al terminar la clase.
Todas las semanas había una hora de Biblioteca, en la que sacábamos libros prestados, devolvíamos los leídos, comentábamos entre nosotr@s para recomendarnos e interesarnos por lo que habían leído l@s demás... Nos encantaba leer, leíamos cosas a veces que no entendíamos y nos sentíamos mayores por acceder a tanto conocimiento. Mis libros favoritos "La Historia Interminable", "Momo", "El pájaro amarillo", casi todos de la Editorial Alfaguara, las aventuras del pequeño Nicolás, Roald Dahl, "James y el melocotón gigante", "Los escarabajos vuelan al atardecer", "El rey de Katoren"... Todavía releo algunos de ellos y me siguen encantando.
Hacíamos excursiones y acampadas muy frecuentemente, incluían caminatas, talleres y fogatas por la noche. Conocíamos España y aprendíamos a convivir en circunstancias diferentes. ¡Qué bien lo pasábamos! L@s profesores/as, Natxo, Rosa Palomar, Rosa Valdivia, Rafa, Eduardo... personas que amaban lo que hacían y que bien lo hacían. Claro que hubo momentos menos agradables, con algún compañero conflictivo y que había que aprender a convivir y trabajar con él.
Ahora colaboro de forma voluntaria en proyectos educativos con niñ@s y me interesa especialmente la educación no formal, la pedagogía holística y con miras al futuro de la sociedad, y me doy cuenta de lo crucial que ha sido el colegio. Quizá precisamente por eso. Como la pescadilla que se muerde la cola. El otro día lo hablaba con Silvia. Tod@s l@s de nuestra clase nos sentimos de un modo u otro personas privilegiadas.
En resumen, quería compartir con vosotr@s esta memoria y homenaje a mi Colegio. Quiero dar las gracias, al Colegio, al profesorado al completo y a l@s compañer@s de clase que hicieron la experiencia extra-especial si cabe, y por supuesto a mi padre y a mi madre por haberme llevado allí y haberlo tenido siempre claro. Allí aprendí a ser yo misma, no tener miedo a ser libre y creer en mi potencial y en el de los demás y trabajar para desarrollarlo. ¿Qué os parece?
1 comentario:
Que bueno retomar la fe en el sistema educativo.Has vuelto a pasar por tu antiguo colegio? Como esta ahora?
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