Mi querida amiga que ya no está que me enseñó tantas cosas en tan poco tiempo. Siquiera puedo hacerme a la idea de que no estés. Fuiste capaz de hacerme sentir especial cada momento que pasamos juntas, de siempre tener una palabra adecuada y de estar ahi cuando te necesitaba. Apareciste como un ángel, y como un ángel te has ido. Me llevaste y te llevé a lugares diferentes de la ciudad, y también nos escuchamos las historias de vida y nos dimos diferentes perspectivas y consejos... Me ayudaste con consejos para mi carrera profesional y me contaste de tus demonios y alegrías. Hablamos de Clarissa, de Siddharta... del poder de las piedras (como nos gustan!), del calendario maya y de mil y una cosas que se iban tejiendo y tambièn quedando en el tintero para volver a hablarlas y retomarlas en otro momento y lugar... Recuerdo que nos quedamos sin ver el final de "El abogado del diablo", y que te hacia mucha gracia la palabra "bol", que yo utilizaba en la cocina y nunca conseguì averiguar su origen. Y ahora simplemente no puedo llamarte, ni buscarte en el skype o esperar que nos veamos esta noche. Te encargaste de darme mucho amor, y ahora sigues ahi, enseñándome cosas y dándonos mucha fuerza. Ahora te conozco a otro nivel, se de tus amistades por todo el mundo y de como llenabas sus vidas de alegría. Ahora llevo tu pulsera y me acompaña y estás conmigo. Todos los dìas me acuerdo de ti. Te quiero y siento que nos estás cuidando desde donde estás.
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