Ultimamente es un tema muy recurrente en mi vida y de quienes me rodean. Cada vez más me doy cuenta de su importancia... así que me lanzo a intentar dar con pistas sobre el tema...
Al hablar del PERDÓN se me ocurren muchas maneras por las que podría empezar.
Podría hablar de la película de Clint Eastwood, SIN PERDON. O de la escena del peliculón EL PADRINO III donde Michael se confiesa y pide perdón a pesar de que no tiene esperanza ni deseo de redimirse...
Podría hablar de mi experiencia íntima. Del día antes y del día después en que ocurrió el perdón que me quitó peso de encima y me ayudo a sentirme más ligera de equipaje, para estar más preparada en el vuelo de la vida. O del día en que aprendí a perdonarme a mi misma. Ese día entendí que realmente no se puede perdonar a nadie si no nos hemos perdonado a nosotr@s mism@s... y que cuando lo hacemos, podemos perdonar mucho mejor a l@s demás...
Sin embargo, voy a hablaros de dónde creo que está la clave del perdón, de las herramientas que disponemos aqui y ahora para abonar la tierra donde quizá un día crezca la semilla del perdón.
El perdón es un milagro cotidiano, como el arco iris. Por mucho que lo busques, que intentes encontrarlo, no aparecerá. Aparecerá cuando menos lo esperas, en el lugar y momento más inesperado, para poder maravillarte con su gloria de forma auténtica, sin expectativas. Entonces, habrás de reconocerlo, disfrutar de su momento porque sabemos que ocurrirá y luego se irá. Como el arco iris, no podemos provocarlo, ni siquiera atraparlo... pero si preparnos para cuando ocurra y dejarnos invadir por él.
También sabemos que de noche no hay arco iris... con lo cual, podemos y debemos buscar las circunstancias más adecuadas para que ocurra. Si se dan, quizá algún día la maravilla del perdón se pose en nuestras vidas.
Perdonar no es en absoluto obligatorio, es más, formo parte de un grupo de personas que reclamamos el derecho a no perdonar. Intentaré decirlo de la forma más fina posible: creo que la tradición católica, con su cultura del perdón de supermercado donde metes pecado + penitencia y sales redimido, ha hecho mucho daño. Desde mi punto de vista, el perdón es un trabajo muy muy duro, nada automático, un proceso de conciencia y consciencia puestas en él, sobre todo por parte de la persona que ha hecho daño. Esto significa especialmente una cosa: no me voy a sentir peor por no perdonarte. Ya tengo bastante con el daño que me has hecho, ¿no te parece?
Hay una palabra que en lenguaje castellano resulta muy fuerte, muy dura, muy cruel y esa palabra es "imperdonable". ¿Curioso, verdad? Se usa poco, se utiliza mal... por lo menos existe, porque gente, hay cosas que son imperdonables. Otra cosa es que las perdonemos, más allá de toda "lógica", incluso del lenguaje...
Se puede perdonar sin que te pidan perdón. Es decir, no son necesarias palabras mágicas por parte del otro. Si ocurren, si son auténticas, si nacen de lo profundo y necesitan ser dichas, bienvenidas, escuchadas serán y luego ya veremos que hacemos con esa información. Ocurre que el perdonar necesita de una convicción profunda que sería algo así como: "veo que sientes que me has hecho daño, que no has sido consciente, que no lo volverás a hacer y que vas a intentar poner de tu parte para intentar reparar y compensar el daño infligido". Y a esta convicción no se llega necesariamente con palabras. Y desde luego, nunca sólo con palabras. Cada vez lo tengo más claro: lo importante son las acciones, son las que verdaderamente "hablan" de la persona.
Esto significa que "pedir perdón" no es una frase con mirada a los ojos y cierto gesto compungido. No digo que si ocurre esté mal. Pero pedir perdón es mucho más. Es sentirme mal, confusa, no saber cómo llegar a la otra persona para hacer entender que no he querido hacerle daño, que he sido inconsciente, que he cometido un error, que no volveré a hacerlo y que me den la oportunidad de reparar, en la medida de lo posible, el daño que he causado. Significa ser responsable, de forma plena, del daño que le hemos hecho a esa persona y de repente del dolor que nos hemos causado a nosotr@s mism@s también. Si es un ser querido, la tarea del perdón será emocionalmente muy dura para ambas partes. Si se trata de una persona con la que no tenemos tanta relación, también debemos asumir la responsabilidad de lo ocurrido, demostrar que hemos comprendido nuestro error, que no lo volveremos a cometer y que queremos reparar el daño causado.
El perdón tiene formas y colores muy diferentes. Y también consecuencias de caminos insospechados. ¿Perdonar significa olvidar? Hay una frase que yo nunca he conseguido entender del todo "Perdono pero no olvido"... aunque poco a poco la voy entendiendo. Yo creía que perdonar era como si aqui no hubiera pasado nada...
¡NO SEÑORA! Ha pasado, y mucho. Perdonar o ser perdonada es maravilloso, porque estamos admitiendo la imperfección del ser humano en la otra persona o en nosotr@s misma@s... ahora, ¿que pasa con lo del olvido?. Hay perdón. No es "borrón y cuenta nueva". No. Os explico porqué.
- Para quien perdona: hay una o varias lecciones sobre un@ mism@ que conviene recordar. Es más, creo en el poder de la experiencia como maestra única. Del daño se aprenden cosas, que no se deben olvidar. De un@ mism@ sobre todo, insisto, y por supuesto de la otra persona... y de la vida.
- Para quien es perdonad@: ¿cómo puedo olvidar que he causado dolor a otra persona y que he sido perdonada?
Y aqui es donde Clarissa nos aclara, haciendo honor a su nombre, en el perdón hablamos de un tipo de olvido... "significa no entretenerse en ciertas cuestiones y no darles vueltas, no irritarse con pensamientos, imágenes o emociones repetitivas. El olvido consiente significa abandonar deliberadamente las obsesiones, distanciarnos voluntariamente y perder de vista el objeto de nuestro enojo, no mirar hacia atrás y vivir en un nuevo paisaje, crear una nueva vida y unas nuevas experiencias en las que penrsar, en lugar de seguir pensando en las antiguas. Esta clase de olvido no borra el recuerdo, pero entierra las emociones que lo rodeaban" (Pág. 600, Mujeres que corren con los lobos. Clarissa Pinkola Estés)... (Si queréis seguir leyendo sobre el tema, Clarissa lo explica muy bien en el cuento del oso de la luna creciente).
Para perdonar, ¿hay que entender? ¿hay que saber? y ¿qué hace falta para ser perdonado, y para perdonarse a una misma? Este tema tiene mucha tela marinera... creo que es muy importante y me gustaría saber vuestra opinión... especialmente las discordantes! ;-) ¿cómo perdonáis a l@s demás? ¿y a vosotr@s mism@s? ¿cómo pedís perdón? ¿cómo os sentís cuando no os perdonan? Espero vuestros comentarios... también pistas sobre libros, pelis, canciones que traten el tema del perdón/no perdón... me interesan.