Hace mucho que no cuento nada... tenía a medias una de las primeras lecciones... muy adecuada en estos tiempos primaverales.
Una de las primeras lecciones:
Rodearse de mariposas o de orugas que crean en la mariposa.
Estos seres:
- Nos recuerdan todos los días nuestro derecho/obligación a las alas.
- Nos inspiran a visualizar nuestras alas, imaginar nuestro vuelo.
- Simplemente siendo, nos conectan con lo que somos.
- Adoptan miles de formas y colores: son personas queridas, cercanas, que están ahí desde siempre, también aquella persona desconocida que nos hace darnos cuenta de algo, de quienes somos, que nos recuerda lo maravillosa que es la vida; personas que dedican su vida a hacer el mundo más bonito, a ayudarnos a crecer espiritualmente, que nos traen lecciones de sabiduría y esperanza...
- Aparecen en cualquier parte, revoloteando...
- En otras "entrada del blog" intento hablar de algunas... y siempre estoy dando gracias por haberlas conocido... y todavía quedan!
- ahhh y cuidadín con esas orugas que se han condenado a sí mismas a ser orugas para siempre, que no creen en las mariposas ni en las flores ni en los aromas de la vida...
Y por lo demás, ¡¡¡¡ tener claro cual es el jardincito que más nos mola para volarrrrrrr !!!!
